Las bajas laborales más raras del mundo: casos reales que parecen inventados

En casi cualquier oficina hay una colección de anécdotas sobre ausencias del trabajo difíciles de creer. Algunas son meras excusas, pero otras son tan sorprendentes que terminan reconocidas como bajas laborales reales. Desde ataques de risa incontrolables hasta accidentes absurdos con comida, la realidad puede superar con creces a la ficción.

Qué se considera una baja laboral y por qué algunas son tan extrañas

Una baja laboral, en términos generales, es el periodo en el que una persona trabajadora está autorizada a no acudir a su puesto por causas médicas que le impiden desempeñar sus funciones con normalidad. Puede deberse a:

  • Enfermedad común: gripe, migrañas, dolencias musculares, etc.
  • Accidente laboral: lesiones sufridas durante el desempeño del trabajo.
  • Accidente no laboral: percances en casa, en la calle o en el ocio.
  • Enfermedades profesionales: ligadas a la exposición a ciertos riesgos en el puesto.

La mayoría de bajas encajan sin dificultad en estas categorías. Lo intrigante aparece cuando la causa es tan concreta, absurda o inverosímil que cuesta imaginarla en un informe médico. Y, sin embargo, ocurre: si existe una lesión o alteración de la salud demostrable y vinculada a una incapacidad real para trabajar, el motivo puede ser cualquier cosa.

En el día a día, son los servicios médicos y, en caso de conflicto, los tribunales laborales quienes acaban decidiendo si una baja es legítima. Incluso en casos insólitos, hay despachos especializados, como https://abogadosduran.com/, que se encuentran con historiales clínicos sorprendentes que terminan en reclamaciones y juicios.

Casos reales de bajas laborales que parecen sacados de una película

A continuación se recopilan algunos de los tipos de bajas más raras documentadas en medios, sentencias y estudios sobre siniestralidad laboral. Muchos datos provienen de informes de aseguradoras, mutuas y organismos de prevención que, periódicamente, publican listados de incidentes inusuales.

1. Lesionado por reírse demasiado

Reír es sano, pero en algunos casos puede acabar en el parte médico. Se han documentado episodios de:

  • Espasmos musculares en la zona abdominal o costal provocados por ataques de risa prolongados.
  • Dolores de espalda agudos al encorvarse o hacer movimientos bruscos mientras se ríe.
  • Crisis asmáticas desencadenadas por carcajadas intensas en personas con problemas respiratorios previos.

En algunos países se han reconocido bajas temporales para personas que, tras una situación especialmente graciosa en el trabajo, terminaron con lumbalgias o distensiones musculares que les impedían seguir su actividad, especialmente en empleos físicos.

Más allá de la anécdota, estos casos recuerdan que hasta una reacción tan cotidiana como la risa, si se combina con malas posturas o esfuerzos repentinos, puede desembocar en una lesión incapacitante.

2. Accidentes con comida: del microondas al donut asesino

Los informes de accidentes laborales no solo recogen caídas o golpes con maquinaria. Las áreas de cocina y descanso, aparentemente inocentes, son escenario de algunos de los incidentes más curiosos:

  • Quemaduras con sopa o café recalentados en el microondas y derramados sobre las piernas.
  • Cortes con cuchillos de plástico al intentar abrir envases herméticos.
  • Atragantamientos durante comidas rápidas frente al ordenador.

Uno de los casos más llamativos recogidos en compilaciones de aseguradoras describe a una persona que se lesionó gravemente la rodilla al resbalar sobre un donut caído al suelo en la sala de descanso. La caída provocó un esguince severo y varias semanas de incapacidad temporal.

Estas anécdotas muestran cómo los espacios concebidos para desconectar pueden convertirse en escenarios de riesgo si se mezclan prisas, suelos resbaladizos y poca atención a la ergonomía.

3. Bajas por videojuegos y mundos virtuales

Con la popularización de los videojuegos en línea y los dispositivos de realidad virtual, han surgido nuevas formas de lesionarse fuera del trabajo que impactan en la capacidad laboral:

  • Lesiones por esfuerzo repetitivo en manos y muñecas, similares a las de mecanografiar, pero causadas por sesiones maratonianas de juego.
  • Golpes contra muebles al utilizar gafas de realidad virtual sin controlar el espacio físico real.
  • Torceduras de tobillo y caídas durante juegos activos que requieren saltar o moverse bruscamente.

Hay informes de empleados que, tras una noche de juego intensivo, amanecen con dolores incapacitantes que afectan a su desempeño, sobre todo si su trabajo implica movimientos finos, esfuerzo físico o conducción. Aunque el origen sea lúdico, el resultado puede ser una baja por accidente no laboral completamente legítima.

4. El ataque del objeto cotidiano: post-its, grapas y archivadores

Los objetos de oficina son responsables de una colección sorprendente de percances. No se trata solo de cortes con folios: en determinadas circunstancias, sus efectos se amplifican.

  • Reacciones alérgicas a determinados adhesivos presentes en post-its o etiquetas.
  • Infecciones derivadas de pequeñas heridas con grapas o clips metálicos.
  • Contusiones por archivadores que se caen de estanterías altas.

En algunos expedientes se han reconocido bajas por problemas oculares al saltar pequeñas partículas metálicas o restos de papel al usar grapadoras industriales. Aunque parezcan poco peligrosos, estos objetos pueden causar daños relevantes en entornos donde se manipulan a gran velocidad o en gran cantidad.

5. Bajas por fenómenos meteorológicos “tontos”

El clima no solo provoca grandes catástrofes; también origina incidentes singulares que acaban en partes de baja:

  • Golpes con paraguas rotos por el viento, que impactan en la cara o los ojos.
  • Caídas por hojas mojadas en la entrada de edificios de oficinas en otoño.
  • Quemaduras solares severas en trabajos al aire libre tras olas de calor repentinas.

En zonas con inviernos intensos también se han registrado accidentados por bloques de hielo que caen de tejados o cornisas cuando la gente entra o sale de su trabajo. Aunque la causa última sea la meteorología, se evalúa si el entorno laboral tomó o no medidas de prevención.

6. Animales inesperados en el entorno laboral

Los animales también aparecen en relatos de bajas laborales difíciles de olvidar. Más allá de los típicos mordiscos de perros durante visitas a domicilios, hay historias particularmente extrañas:

  • Ataques de gaviotas a trabajadores que transportan comida en zonas portuarias o turísticas.
  • Picaduras de insectos exóticos en almacenes que manejan mercancía internacional.
  • Reacciones de pánico ante la aparición de roedores o serpientes, que provocan caídas y golpes.

Algunos de estos incidentes han derivado no solo en lesiones físicas, sino también en trastornos de ansiedad que han requerido bajas prolongadas. El trabajo en contacto con la fauna, incluso de forma aparentemente indirecta, tiene riesgos menos obvios que a veces se subestiman.

7. Bajas por risa, estrés y lágrimas en espectáculos en vivo

En el mundo del espectáculo, las emociones intensas pueden pasar factura. Existen casos de:

  • Actrices y actores con episodios de afonía tras interpretaciones especialmente exigentes.
  • Músicos que sufren espasmos musculares o crisis de ansiedad en mitad de una gira.
  • Personal de sala o seguridad que desarrolla estrés agudo tras incidentes muy tensos con el público.

En algunas producciones teatrales se han recogido bajas por ataques de risa incontrolables en escena que derivan en pérdida de voz, lesiones abdominales o crisis de pánico, cuando la persona siente que ha perdido completamente el control frente al público.

Qué nos revelan estas bajas sobre el mundo del trabajo

Más allá del aspecto anecdótico, las bajas laborales extrañas son una ventana a cómo vivimos y trabajamos. Ponen de manifiesto varios fenómenos sociales interesantes.

1. El impacto real de lo cotidiano

Los casos insólitos evidencian que no solo las grandes máquinas o los entornos industriales son peligrosos. Elementos cotidianos —comida, papel, paraguas, videojuegos—, combinados con estrés, prisas o falta de descanso, pueden desencadenar lesiones serias.

Esto cuestiona la idea de que las oficinas son espacios “seguros por defecto” y refuerza la necesidad de:

  • Cuidar la ergonomía y la distribución de los espacios comunes.
  • Dar tiempos de descanso reales para evitar comer o moverse con prisas.
  • Revisar suelos, escaleras y accesos con la misma atención que una fábrica.

2. La creatividad (y los límites) de las excusas laborales

En paralelo a las bajas legítimas, siempre ha habido excusas exageradas para faltar al trabajo. Algunos estudios de recursos humanos citan justificaciones como:

  • “Me he quedado encerrado en mi casa” por un fallo de cerradura.
  • “Mi mascota ha escondido las llaves del coche y no las encuentro”.
  • “Me he quedado dormido en el transporte y he aparecido en otra ciudad”.

La frontera entre la excusa fantasiosa y el hecho real a veces es difusa, pero los sistemas de control sanitario y laboral suelen exigir algún tipo de acreditación médica para certificar la incapacidad. Las bajas verdaderamente estrambóticas suelen estar respaldadas por informes clínicos claros.

3. Estrés, salud mental y ausencias poco visibles

Muchos de los casos extraños esconden, en realidad, una base de estrés crónico o desgaste emocional. Un simple resbalón puede deberse a falta de sueño, despistes constantes o sobrecarga mental. Del mismo modo, algunas lesiones derivadas de ocio extremo pueden estar vinculadas a intentos de desconectar de un entorno laboral agotador.

En las últimas décadas, se ha incrementado el reconocimiento de bajas por causas psíquicas: ansiedad, depresión, síndrome de burnout o trastornos adaptativos. A veces estas bajas conviven con un desencadenante aparentemente trivial que llama la atención, pero el problema de fondo es mucho más profundo.

4. Cultura laboral y percepción de la “seriedad” de una baja

Las reacciones ante una baja curiosa varían según la cultura laboral. En algunos contextos se tiende a ridiculizar o a dudar de la veracidad del relato si el origen suena ridículo. Sin embargo, desde el punto de vista médico y jurídico, lo importante no es tanto el “cómo” ocurrió, sino:

  • Si hay lesión o enfermedad objetivable.
  • Si incapacita realmente para el trabajo.
  • Si existe o no responsabilidad del empleador en la prevención.

Esta diferencia de enfoque explica por qué algunos casos que en la conversación informal provocan carcajadas terminan siendo tratados con absoluta seriedad en los despachos de recursos humanos y en los juzgados de lo social.

Curiosidad, prevención y una mirada más humana al trabajo

Las bajas laborales más raras del mundo funcionan como pequeñas historias que mezclan humor, asombro y reflexión. Nos recuerdan que:

  • Nadie está completamente a salvo de un accidente extraño, por rutinario que sea su día a día.
  • La prevención de riesgos debe abarcar también los espacios y situaciones aparentemente inofensivos.
  • Detrás de muchos casos extravagantes hay personas reales que sufren dolor, vergüenza o ansiedad.

Explorar estos casos no solo alimenta la curiosidad, sino que ayuda a entender mejor cómo interactúan el cuerpo, la mente y el entorno laboral. Los informes de siniestralidad, los estudios de ergonomía y hasta las anécdotas compartidas junto a la máquina de café son, al final, un reflejo de nuestra forma de trabajar y relacionarnos.

La próxima vez que escuches la historia de alguien que se dio de baja por resbalar con un donut, lesionarse usando gafas de realidad virtual o acabar de urgencias por reír demasiado en la oficina, quizá merezca la pena ir más allá de la risa inicial. Es posible que, escondida tras la anécdota, haya una pista sobre cómo mejorar la seguridad, el descanso y la salud en el trabajo de todos.